Dra. Viridiana Del Río Guerrero, Reumatóloga

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Enfermedades reumáticas que atiendo

Artritis reumatoide, lupus, espondiloartritis, síndrome de Sjögren, osteoporosis, gota, fibromialgia y más. Qué son, cómo se manifiestan y por qué conviene estudiarlas a tiempo.

La reumatología abarca más de cien enfermedades. Éstas son las que atiendo con más frecuencia en consulta. Si no encuentras la tuya, escríbeme: probablemente también entre en el terreno de la especialidad.

Artritis inflamatorias Autoinmunes sistémicas Hueso y cartílago Dolor musculoesquelético
Gráfica del daño articular con el tiempo: el tratamiento iniciado en las primeras 12 semanas aplana la curva Ventana de oportunidad · primeras 12 semanas Sin tratamiento oportuno Con tratamiento temprano Tiempo desde el inicio de los síntomas Daño articular

Por qué el tiempo importa

La ventana de oportunidad

Muchas enfermedades reumáticas son inflamatorias y progresivas: el daño que producen en la articulación no se revierte. Existe un periodo temprano en el que el tratamiento modifica de forma decisiva el curso de la enfermedad.

En artritis reumatoide, iniciar tratamiento dentro de las primeras 12 semanas de síntomas se asocia a mayores tasas de remisión a los seis meses y a menos daño estructural a tres años.

Por eso una articulación que duele e hincha durante semanas no debería esperar a la siguiente revisión anual.

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Artritis inflamatorias

Enfermedades en las que el sistema inmune ataca la articulación y, sin tratamiento, la daña de forma irreversible.

Artritis reumatoide

Es la artritis inflamatoria crónica más frecuente. Afecta sobre todo manos, muñecas y pies de forma simétrica, con rigidez matutina que dura más de 30 minutos y que mejora conforme avanza el día. Sin tratamiento erosiona el hueso y deforma la articulación de manera permanente.

Existe una ventana de oportunidad: iniciar tratamiento dentro de las primeras 12 semanas de síntomas se asocia a mayores tasas de remisión y a menos daño estructural a tres años. Por eso una mano que duele e hincha durante semanas no debe esperar.

Artritis psoriásica

Artritis asociada a psoriasis, que puede aparecer antes, durante o después de las lesiones de piel. Puede inflamar un dedo completo (dactilitis, el llamado “dedo en salchicha”), afectar las uñas, la columna y las entesis, que son los puntos donde el tendón se inserta en el hueso.

Requiere abordaje conjunto de piel y articulaciones: tratar sólo una de las dos deja la enfermedad a medias.

Espondiloartritis y espondilitis anquilosante

Grupo de enfermedades que inflaman la columna y las articulaciones sacroilíacas. Su rasgo distintivo es el dolor lumbar inflamatorio: aparece en menores de 45 años, empeora con el reposo, despierta de madrugada y mejora con el movimiento — justo al revés que el dolor lumbar mecánico.

Suele tardar años en diagnosticarse porque se confunde con dolor de espalda común. Si tienes menos de 45 años y tu espalda mejora al moverte, vale la pena estudiarlo.

Gota

Ataques de dolor intensísimo, con enrojecimiento e inflamación, causados por cristales de ácido úrico dentro de la articulación. Clásicamente empieza en el dedo gordo del pie y puede despertar de madrugada. Entre ataques, la persona se siente perfectamente bien.

Es una de las pocas enfermedades reumáticas que se puede controlar por completo: con tratamiento adecuado para bajar el ácido úrico, los ataques desaparecen y no vuelven.

Psoriasis

Enfermedad inflamatoria crónica de la piel con placas rojas y descamativas. Hasta una de cada tres personas con psoriasis desarrolla afección articular a lo largo de su vida.

Si tienes psoriasis y empiezas con dolor o hinchazón articular, es momento de una valoración reumatológica: detectarlo temprano evita daño.

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Enfermedades autoinmunes sistémicas

Aquí la enfermedad no se queda en la articulación: puede afectar riñón, pulmón, piel, sangre y sistema nervioso. Son las que más se benefician de una mirada de internista.

Lupus eritematoso sistémico

Enfermedad autoinmune que puede afectar prácticamente cualquier órgano. Se manifiesta con dolor articular, fatiga intensa, caída de cabello, úlceras en la boca, lesiones en piel que empeoran con el sol y, en algunos casos, afección renal, hematológica o neurológica.

Es una enfermedad que se controla muy bien cuando se vigila de cerca. Requiere seguimiento estrecho, protección solar rigurosa y un tratamiento individualizado según los órganos afectados.

Síndrome de Sjögren

Afección autoinmune de las glándulas que producen lágrima y saliva. Provoca sensación de arena en los ojos y boca seca constante, que obliga a tomar agua para poder tragar los alimentos. Con frecuencia se acompaña de fatiga y dolor articular.

Puede aparecer solo o asociado a otras enfermedades autoinmunes. La biopsia de glándula salival ayuda a confirmar el diagnóstico cuando hay duda.

Esclerosis sistémica (esclerodermia)

Enfermedad caracterizada por endurecimiento y engrosamiento de la piel, que puede acompañarse de afección del esófago, del pulmón, del riñón y de los vasos sanguíneos. Casi siempre empieza con fenómeno de Raynaud e hinchazón de los dedos.

El diagnóstico oportuno cambia por completo el seguimiento, porque permite vigilar el pulmón y el corazón antes de que den síntomas.

Miopatías inflamatorias

Grupo de enfermedades en las que el sistema inmune ataca el músculo, produciendo debilidad progresiva: cuesta trabajo subir escaleras, levantarse de una silla o peinarse. Algunas se acompañan de lesiones características en la piel.

El estudio incluye enzimas musculares, electromiografía, anticuerpos específicos y, en casos seleccionados, biopsia muscular.

Vasculitis

Inflamación de la pared de los vasos sanguíneos. Según el calibre del vaso afectado puede comprometer piel, riñón, pulmón, nervios periféricos o la vista. Puede acompañarse de fiebre, pérdida de peso y malestar general.

Algunas formas son urgencias reumatológicas reales: el retraso en el diagnóstico puede costar la función de un órgano o la visión.

Fenómeno de Raynaud

Los dedos cambian de color ante el frío o el estrés: primero se ponen blancos, después morados y al recuperarse enrojecen. Puede doler o dar hormigueo.

Puede ser aislado y benigno, o ser la primera manifestación de una enfermedad autoinmune. Un estudio sencillo con capilaroscopia y anticuerpos permite distinguirlos.

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Hueso y cartílago

Enfermedades que no siempre inflaman, pero que sí limitan y sí se tratan.

Osteoporosis

Pérdida progresiva de masa ósea que vuelve al hueso frágil y aumenta el riesgo de fractura, sobre todo de cadera, columna y muñeca. No duele: la primera señal suele ser la fractura misma.

Es prevenible y tratable, y se diagnostica con una densitometría. Conviene estudiarla en mujeres posmenopáusicas, en personas que han usado cortisona por tiempo prolongado y ante cualquier fractura por un golpe leve.

Osteoartritis (artrosis)

Desgaste del cartílago articular, frecuente en rodillas, manos y caderas. Duele al usar la articulación, mejora con el reposo y produce rigidez breve al arrancar por las mañanas.

No es “sólo la edad” ni algo que haya que aguantar: tiene tratamiento, y la combinación de ejercicio dirigido, control de peso, medicamentos e infiltraciones cambia mucho la calidad de vida.

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Dolor musculoesquelético

Cuando el dolor es real pero los estudios salen normales, el diagnóstico correcto es lo que cambia el rumbo.

Fibromialgia

Dolor generalizado y persistente, acompañado de fatiga, sueño no reparador, dificultad para concentrarse y sensibilidad aumentada al dolor. Los estudios suelen salir normales, lo que hace que muchas pacientes pasen años sin diagnóstico y sintiéndose no creídas.

Es una enfermedad real y tiene tratamiento, pero requiere un plan que va mucho más allá del analgésico: ejercicio progresivo, higiene del sueño, manejo del estrés y medicamentos específicos.

Tendinitis, bursitis y entesitis

Inflamación de tendones y de las bolsas serosas que amortiguan la articulación. Explican buena parte del dolor de hombro, codo (“codo de tenista”), cadera y rodilla, así como el dedo en gatillo.

Suelen responder muy bien al tratamiento local y a la infiltración dirigida, cuando está indicada.

Dolor musculoesquelético sin diagnóstico

Dolor que lleva meses, que ya fue visto por varios médicos y que sigue sin nombre. A veces es el inicio de una enfermedad inflamatoria; a veces no lo es, y saberlo también es un resultado.

El primer paso siempre es el mismo: identificar la causa antes de tratar el síntoma.

Importante

Esta página informa, no diagnostica

Los síntomas de las enfermedades reumáticas se parecen mucho entre sí y también se parecen a los de padecimientos que no son reumatológicos. Leer sobre ellos ayuda a hacer mejores preguntas, no a llegar a conclusiones. El diagnóstico requiere historia clínica, exploración y estudios interpretados en conjunto.

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